El dia de hoy quiero anexar una reseña de Herminio Sanchez Sanchez un descendiente de los Sanchez-Castellanos. Anexo su arbol al final.
http://colotlan2.blogspot.mx/2009/02/don-herminio-sanchez-sanchez.html
Don Herminio Sánchez Sánchez, nació en el año de 1886 en Colotlán, Jalisco. Hijo legitimo de don Loreto Sánchez y Sánchez y de doña Soledad Sánchez Valenzuela, próspero y sólido matrimonio, de amplia aceptación social en la ciudad y propietarios de varios ranchos en la región. Los primeros años de vida de Herminio tendrán lugar entre las reuniones sociales de la clase acomodada del porfiriato y las faenas propias de la labor del rancho. Tendrá la oportunidad de asistir a la primaria, prepararse en la fe católica y forjar su carácter y vigor físico, en las rudas labores del campo. De espíritu inquieto y aventurero, se convertirá en el líder indiscutible de su grupo de amigos y más tarde, amplios contingentes de hombres armados.
El 15 de febrero de 1912, a un año de iniciado el conflicto armado, contraerá nupcias con la Srita. Hermelinda Campos Ortega, situación que lo mantendrá alejado de participar en una revolución mexicana, cuyas principales reivindicaciones carecerán de pertinencia para un región conformada en su mayor parte, de ranchos agroganaderos y unas pocas haciendas. Para los habitantes de Colotlán, en su mayoría propietarios de ranchos la revolución mexicana y las reivindicaciones zapatistas de la lucha por la tierra, no tendrá mucho sentido, por lo que se mantendrán en cierta forma indiferentes al conflicto.
De 1912 a 1919, periodo en que se registran los enfrentamientos más fuertes de la Revolución Mexicana, el Sr. Herminio Sánchez Sánchez se dedicara casi por completo a su familia y a procurarles el sustento, en una época de grandes carencias y peligros. Herminio y su esposa Hermelinda darán vida a cinco hijos, tres mujercitas y dos varones: Clementina, Guadalupe Elena, Soledad, Ma. Guadalupe, Antonio y Herminio Sánchez Campos.
En el año de 1924, El Sr. Herminio Sánchez Sánchez, de acuerdo con el Gral. De Santiago, que operaba en Veracruz apoyo el movimiento que promovía la candidatura del Gral. Adolfo de la Huerta. El pronunciamiento fue secundado por el Gral. Guadalupe Sánchez en Veracruz. El Sr. Sánchez quien era un líder nato y gran organizador, pronto logró reunir más de 1000 hombres con los que amenazó Zacatecas, a fines de enero de 1924, ya había puesto sitio a la ciudad, cuando supo que Adolfo de la Huerta, jefe supremo del movimiento, había huido al extranjero y que sus partidarios habían sido vencidos en Ocotlán, Jalisco, y en la Esperanza, Veracruz, había sido fusilado el Gral. De Santiago. Sánchez se volvió a la Colotlán, y la mayor parte de sus subordinados volvieron a su hogares.
Para el año de 1926, en que se inició el conflicto cristero, era ampliamente conocida la fama de valiente y hombre cabal de don Herminio Sánchez Sánchez. La revolución mexicana, con su reparto indistinto e injustificado de tierras, amenazaba con acarrear grandes injusticias sobre muchas de las familias acomodadas de Colotlán. Gentes de campo y de empresas como Herminio Sánchez, quienes habían formado un pequeño patrimonio sobre la base del trabajo duro y constante, ahora se veían expuestos a perder sus tierras, a manos de una partida de revoltosos, muchos de los cuales no eran de este lugar, y aún menos campesinos. A esa ominosa situación se sumo la amenaza del gobierno de Calles en contra del culto católico de los mexicanos, y fue entonces cuando invitado por algunos seglares residentes en Guadalajara y otros puntos del país, se decidió a participar en la guerra cristera.
El 28 de noviembre de 1926, en el corral de la casa de Teofilo Jara en la ciudad de Totatiche, se encontraban reunidos muchos hombres, con sus caballos ensillados y con la premura de los últimos detalles de un levantamiento armado. El ir y venir de hombres, previniendo la cobija, las gordas, un poco de dinero y sobre todo revisando los cerrojos, las pistolas y el parque. Entonces Don Herminio Sánchez tomo la palabra:
“Señores, ¿Están dispuestos, como quedamos, a levantar las armas en defensa de nuestra santa religión?. Todos en voz alta contestaron “Si”. Don Herminio prosiguió: “El que no quiera por miedo u otros motivos, ahorita es tiempo”. De nuevo todos en voz alta volvieron a contestar “Si, estamos dispuestos”